- 2 huevos grandes
- 60 grs. de azúcar
- 300 grs. de harina
- 10 grs. de levadura en polvo
- 140 grs. de mantequilla fría
- 500 grs. de cerezas congeladas sin pepitas
- 100 grs. de azúcar
- 1 limón
- 3 cucharadas de maizena
- 100 grs. de azúcar
- 1/2 cucharadita de vainilla
- 40 grs. de maizena
- 200 grs. de yogur griego
Separar las claras de las yemas, batir con el azúcar, se añaden la harina y la levadura tamizadas y mezclar. Se añade la mantequilla cortada en cuadraditos, se bate hasta que quede como si fueran migas. Forrar un molde de 23 cm. de diámetro forrando el fondo con papel de horno. Una vez montado el molde se mide por fuera, se engrasan los laterales. Se corta una tira de papel de horno un poco más largo que el contorno y de 6,5 cm. de ancho, se pega a la mantequilla y lo que sobra se engrasa y se monta sobre el papel de horno ya pegado.
Se colocan 2/3 de las migas en el fondo del molde y los laterales apretando. Meter en la nevera mientras se preparan las cerezas.
Se ponen las cerezas con el azúcar en una cacerola se sigue revolviendo hasta que el azúcar se disuelva, se añade el zumo de limón y las 3 cucharadas de maizena.
Se baten las claras con el azúcar y la vainilla a punto de nieve, se añade la maizena y los yogures, se mezcla con espátula y luego con la batidora de varillas, verter encima de las cerezas y alisar. Se espolvorea con las migas restantes y se hornea a 170ºC durante 45 minutos o hasta que dore. Cuando enfría se desmolda y se espolvorea con azúcar glas, últimamente las pirañas no quieren notar el azúcar glas.
Lo malo de las tartas que llevan masa con los bordes más o menos altos es que al cortarlas rompen.
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